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Full text of "Cielos y llanuras, poesías"

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JULIO J. CASAL 






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LLANURAS 



POESÍAS 



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624-2 



MADRID 

MCMXIV 



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CIELOS Y LLANURAS 



Es propiedad del autor. 



OBRAS DEL MISMO AUTOR 



Regrets (Posesías). 
Allá Lejos (ídem). 

EN PREPARACIÓN 

Medallones (Prosa). 



Digitized by the Internet Archive 

in 2010 with fünding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/cielosyllanuraspOOcasa 



JULIO J. CASAL 



CIELOS Y 



LLANURAS 



POESÍAS 



w 






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MADRID 

IMBREMTA W I 3 P A M O - A L E M A N A 

OiBMdt <te Cónlora, 2*2 



PRECEPTO LITERARIO 

Nunca mis ansias temas complicados aborden 
Tan sólo la aventura corran de lo sencillo, 
y en las líricas sedas, que perdieron el brillo, 
las agujas del verso sus líneas simples borden. 

La fuente de los hechos y cosas naturales 
tiene cierta armonía, para los hombres, muda... 
La piedra tosca, el muro sin pintar y la ruda 
verdad, no son motivo para las liras reales. 



$ JULIO J. CASAL 

No me alivia la música cambiante de una orquesta 
Prefiero la cigarra típica de !a siesta 
con su rústica cuerda. Y hasta quisiera, para 

realizar mis anhelos de humilde afán, la suerte 
de entrar por el camino nocturno de la muerte 
con la luz natural de la tarde más clara. 



ALDEAS 

Ciudades forman el mundo, 
me dijiste algo risueña, 
pero las casas no olvidan 
de hacer su pueblo entre ellas 

El tren marchaba despacio. 
Por la ventanilla abierta 
desfilaban los paisajes... 
Cayó mi mirada, inquieta 



jO JULIO J. CASAL 

de impresiones, sobre un grupo 
desordenado de piedras. 

Te respondí, señalándolas 
en la blanca carretera: 
Fíjate, igual que las casas 
construyen también su aldea. 

Una es villa de verano. 
Se esconde bajo la fresca 
sombra de un árbol.— La otra, 
toda de agujeros llena, 
parece una casa en ruinas... 

Con su mole triste y vieja, 
ya inclinada por el peso 
de los años, bien pudiera 
ser entre los habitantes 
objeto de cien leyendas. 



CIELOS Y LLANURAS 



i» 



Separada algo de todas 
y dominando la aldea, 
se levanta con sus torres 
y campanarios la iglesia. 

Hay de todos los tamaños 
y de figuras diversas, 
de construcciones antiguas 
ó construcciones modernas. 

Como las casas su pueblo 
van construyendo entre ellas, 
también lo forman el grupo 
de desordenadas piedras. 

Pienso en el alma y en sus 
emociones.— Carreteras 
del placer,— abandonados 
palacios de la tristeza,— 



12 JULIO J- CASAL 

jardines de una ilusión, — 
armazón de lo que fuera: 
recuerdos... También las almas 
en esta larga existencia 
á solas y para sí 
suelen formarse su aldea! 



LA ILUSIÓN 

Con nuestras ansias de ilusión, las huellas 
borremos de lo triste en cada cosa, 
y que en los cielos grises de la prosa 
derrame la poesía sus estrellas. 

Es el arte mayor aquel que sabe 
toda materia idealizar.— Pongamos 
en los mudos jardines que encontramos 
a luz del sol y el cántico del ave. 



14 JUB10 J. CASAL 

Entre las muchas sombras del camino 
escabroso, que deje el peregrino 
las chispas juveniles de su fragua 

de ilusión. La ilusión todo lo cura. 
Embellece, renueva, transfigura 
y hace brotar de toda roca el agua! 



EL WEJOR LENGUAJE 

Hermana, ¿sobre qué asunto 
de vida quieres que hablemos? 
¿De todo lo que sabemos, 
que, de tanto, ni es un punto? 

La ciencia tan sólo es leve 
reflejo de la ignorancia- 
Mísera y triste fragancia 
de una flor llena de nieve. 



16 JULIO J. CASAL 

Murmuren entonces suaves 
del buen recuerdo las aves, 
del silencio la campana... 

Y á continuar bien callados, 
que con los labios cerrados 
se habla mucho más, hermana! 



AVARICIA 



No abramos el libro de los hombres: tiene 
demasiadas cosas reales y amargas. 
Las horas resultan tristemente largas 
y el ideal sólo con la ilusión viene. 

Tengamos por todo murmullo un sentido 
renunciar, pues nunca la existencia goza 
de mayor encanto, que cuándo reposa 
sobre los divanes dulces del olvido. 



Í8 JULIO J. CASAL 

Ciérrense nuestras ansias á ruidos exteriores. 
En silencio las dichas suelen ser bien mayores. 
La ciencia suma de reserva está vestida. 

Y al entrar por la vida interior— que no labra 
para los otros ni una ridicula palabra- 
empezamos entonces la verdadera vida. 



PREFIERO. 

Prefiero el sobrio pensar 
á la fatua maravilla... 
Las espumas de la orilla 
no forman el hondo mar. 

Misterioso, suave ó rudo 
amo lo oculto en un ser... 
Me emociona en la mujer 
más que la seda, el desnudo. 

Sufro lo cierto, que al fin 
esa es la mejor mentira... 



20 JULIO J. CASAL 

¿Qué fuera sin voz la lira 
y sin flores el jardín? 

La sombra en su negro rol 
vela siempre alguna falta. 
Por eso sólo me exalta 
en esta vida, tan triste 
ó alegre, aquello que viste 
la pincelada del sol... 



LA DUDA 

La duda es sobre el claro jardín de nuestras vidas 
un cielo cuyas nubes traen una primavera 
saludable, ó es esa puñalada certera 
que ha de cortar de un tajo las ramas ya floridas. 

Es lo desconocido de nuestra ruta. Luz 
que lleva hacia la triste celda del hospital 
ó de un salón de bailes y mentiras. Cristal 
empañado, que oculta la alegría ó la cruz. 



22 JULIO J. CASAL 

Entre los tumultuosos goces de nuestra alma, 
es la voz que nos dice con ironía y calma 
que hay jazmines ó espinas en la más bella cesta. 

Seca del optimismo las fuentes... Pasajero 
no esperado, que un día llegó á nuestro sendero 
y entristeció con todos sus cantares la fiesta. 



EGOÍSAC 

Los paisajes son, poco más ó menos, 
lo mismo. Y en el prado de la vida 
(es una ley tal vez algo atrevida) 
son iguales los malos y los buenos. 

La divinización del ser no existe, 
y, aunque derrumbe toda ingenuidad, 
viene de la mentira la verdad, 
y es la alegría del vivir, lo triste. 



24 JULIO J. CASAL 

Nuestra mejor idealidad no sea 
escrita. El egoísmo paladea 
tan sólo para sí. Que repartida 

no ha de ser entre muchos la fortuna... 
Seamos todo, y para todos, una 
sombra que se desliza inadvertida. 



LA FERIA 



Frente á mi ventana 
tarde y noche abierta, 
la plaza se pone 
su traje de fiesta. 

Una comitiva 
de gente diversa... 
Muchachas con cofias, 
mozos con madreñas. 

Y también relucen 
tres ó cuatro «estrellas 



26 JULIO J. CASAL 

de cabaret>. Mucha 
animación reina. 

Marchantes de cosas 
antiguas y nuevas, 
en cabalgaduras 
miserables llegan. 

Todos los chiquillos 
de esta triste aldea, 
saben que mañana 
principia la feria. 

Y corren y saltan 
bien contentos, mientras 
siguen los payasos 
y el carro de fieras. 

Sonarán de nuevo 
la voz y la buena 



CIELOS Y LLANURAS 27 

guitarra que un día 
mataron mi pena. 

La plaza retorna 
á su adolescencia; 
á sus bancos vuelven 
las historias viejas. 

La música acaso 
dulce, le recuerda 
el primer idilio 
la última verbena. 

Mi alma es una plaza. 
Se pone de fiesta 
una vez por año... 
Con la primavera. 

Los chiquillos suelen 
ser una quimera. 



28 JULIO J. CASAL 

los bancos, mis sueños 
y la clara y bella 

comitiva, algunos 
recuerdos de aquellas 
noches apacibles 
de mi alegre tierral 



PIEDRAS Y HOMBRES 

En el barrio las casas cuentan chisme tras chisme. 
— : En sigilo esa puerta se abre por las noches— 
y dejan, regalando su caudal de reproches, 
que en la chimosgrafía lo individual se abisme. 

Con esa hora candida y fresca de la misa, 
que anuncia la campana bulliciosa del gallo, 
brota de cada piedra— tal un juez— ese fallo 
demoledor, que oculta la espiritual sonrisa. 



30 JULIO J. CASAL 

Pero entre todas triste y hecha á misterio, hay una 
que sin mover los labios, habla más que ninguna. 
Igual á ciertas almas: dejan que sólo irradie 

la luz por dentro; á toda la vecindad ajenas>.. 
Son las almas altivas, ignoradas y buenas, 
que han visto en el silencio lo que no ha visto nadie! 



r\l ENSUEÑO 

Mi ensueño hubiera sido 
encontrarla una tarde 
leyendo un libro, bajo 
los árboles del parque. 

A sus pies la verdura, 
que refleja el estanque, 
la envolviera en un tinte 
melancólico y suave. 

Yo me preguntaría 
quien es el autor ¿France? 



32 JULIO J. CASAL 

el gran Bossuet, ó un joven 
y romántico vate? 

Mi curiosidad fuera 
más que el respeto grande 
y á puntillas de pies 
marcharía á saciarse. 

¿Acaso mi delito 
sería imperdonable? 
Mi falta escudaría 
bajo el nombre del arte. 

Mi ensueño hubiera sido 
encontrarla una tarde 
leyendo un libro... Y sorprender de cerca 
en sus ojos amantes 
una lágrima— perla 
que no existe en los mares— 



CIELOS Y LLANURAS 33 

que el libro fuese mío 
y la lágrima (graves 
castigos en el alto 
Tribunal han de darme) 
naciese de la triste 
soledad del paisaje... 

del corazón que he puesto 
desnudo en mis cantares! 



SALOAÉ 

A Óscar L. Edwards. 

De pie con el sombrero en una mano 
y el alma muda puesta de rodillas, 
admiro sin cesar las maravillas 
que en «Salomé> pusiera el gran Tiziano 

Se ve amor del desnudo en el cabello 
que, á pesar de ser hebras de la luna, 
se esconde, para que, sin sombra alguna, 
uno pueda mirar el blanco cuello. 



36 JULIO J. CASAL 

Todo en ella resulta alegre y triste. 
En sus ojos de sol, la noche existe 
y en sus labios— rosa y espina— están. 

Y hasta la fina carne se extremece 
cuando en un plato al Soberano ofrece 
la cabeza del bello Jonathán. 



ADAPTACIÓN 

Respiremos sumisos lo que exhala 
la vida— y aceptemos la serena 
filosofía de aspirar la buena 
rosa, lo mismo que la rosa mala. 

De lo inferior suelen nacer las voces 
de protesta, pues la sabiduría 
logra sacar de la melancolía 
motivo á veces de sus propios goces. 



38 JULIO J. CASAL 

Nuestra alma es un velero, que ios mares 
del azar cruza. Abandonó sus lares 
sin pensar en los cambios del destino. 

De las olas entregúese al arrullo, 
y al sol... ¡Pero también sepa su orgullo 
continuar entre sombras el camino! 



UN ALj*\A 



Hay un aima que de todas 
las otras se diferencia... 
¿Sus gustos son el retiro 
ó lo vulgar de las fiestas? 



\--/ 



Huye de las capitales 
y aborrece las aldeas. 
El bullicio le hace mal, 
pero el silencio la enferma. 



40 JULIO J. CASAL 

Cuando los hombres olvidan 
de elogiar su vestimenta 
se aflije mucho, y se burla 
si á sus pies una flor echan. 

Se le ocurre la carroza 
los lacayos y las perlas. 
Se le habla de rodillas, 
pone blasón en su puerta. 

No permite que se dude 
de su sangre azul. — Que lleva 
en el cinto buen acero 
para castigar la ofensa. 

Luego asómase á sus ojos 
una lágrima discreta. 
Desnuda el lujo y se viste 
con las más sencillas telas. 



CIELOS Y LLANURAS 41 

Romanticismo la envuelve 
entre sus ondas serenas, 
y un mundo de igualidad 
más humanitario sueña. 

Los párpados entornados 
—que la visión es más bella— 
se vé tomar el camino 
del país de la belleza. 

La siguen hombres. Van todos 
contentos y todos llevan 
su fortuna, que es un rayo 
de la aurora venidera. 

¿Soñará mañana en «ecos 
de sociedad?>— Por las sedas 
no prestará su concurso 
tal vez valioso de ideas? 



42 JULIO J. CASAL 

¿Le parecerá ridículo 
hablar de las cosas serias, 
y en vez de remediar males 
modernizará en poemas? 



Quizás alguno se diga: 
<a!ma voluble, incompleta.» 
Y entonces para que el mundo 
sus malas formas no vea, 
¿le pondremos un corsé?... 



Aunque nadie la comprenda 
—si no puede corregirse— 
que muestre lo que ella piensa. 
Alegre ó triste. A las leyes 
y á falsedades, ajena.— 



CIELOS Y LLANURAS 43 

Mostrando bien los defectos 
ó cualidades que tenga, 
sin temor á lo que digan... 
siempre desnuda y sincera! 



TU SOABRA 

Aunque suele afirmarme un buen amigo 
que recuerdo es sinónimo de nada, 
en la glorieta y bajo la enramada 
viene tu sombra á juguetear conmigo. 

Quise embriagarme un poco con la prosa 
necesaria en la ruta de la vida- 
Buscar remedio para toda herida, 
quitar la espina que hay en cada rosa. 



46 JULIO J. CASAL 

Y, ¿sabes? Allá lejos ha cantado 
un ruiseñor. La plata de la luna 
dulce sobre mis pies se ha derramado... 

Y, aunque en un tiempo fuera, la importuna 
me dio la idea, bella cual ninguna, 
de ir corriendo á buscarte hacia el pasado. 



/MÁSCARAS 

No hay un pintor que sin defecto encuadre 
la vida y nos la muestre, porque toda 
paleta de otros siglos, ó á la moda, 
no sirve... ¿Ha de llegar la noble madre 

de cuyo parto brotará la ciencia 
que ha de entregarnos lo que nadie pudo, 
de cascabeles y antifaz desnudo, 
el payaso genial de !a existencia? 



48 



JULIO j. CASAL 



¿Pero conviene que algún ser descorra 
la mentira, mostrando lo que existe, 
en el fondo, tal vez de justo, para 

herinos? La verdad lo bello borra, 
y el carnaval humano sería triste 
sin el encanto de la doble cara. 



DCSDñ LO ALTO 

Bajo mí ventana 
la caravana 
se detiene y grita: 
Ven, que ya es tarde, 
el crepúsculo arde 
y es hora de acudir presto á !a cita. 

Deja todo motivo 
de silencio, y, activo, 
pulsa la espada en vez 
de la lira. Poeta, 
á la soñada meta 
llegaremos tal vez. 



JULIO J. CASA! 

Molesta Sancho Penza. 
Que hiera nuestra lanza 
su bolsa y su cordura. 
Y canturreando en coro, 
bajo su mismO oro 
émosle sepultura. 

Ya cansa tanto ruido 
mercantil. El oído 
se ensordece. El baluarte 
del gran señor no quede 

en lo más alto, y ruede- 
bajo los pies del Arte. 

Amigos, respondí: Junto á mi torre 
de paz y oh ido, corre 

rio urbano, más no deja huell 
en sus muros, ni sube la corriente... 
Yo no sé de los hombres, solamente 
vivo en Fraternidad con las estrellas! 



LIENZO DE REYNOLDS 
*MOR Y VENUS 

Vela un instante el brazo la mirada, 
y así es más dulce, del travieso niño 
Amor, que desprendiendo va el corpino 
la voluptuosidad ¡ada. 

El ala de su cuerpo está vencida. 
Y la boca, sensual como una fruta. 
nos muestra, en su color, la única ruta 
que conduce á la fuente de la vida. 



52 JULIO J. CASAL 

Cae en !a tentación, ios ojos llenos 
de preguntas. Las aves de sus senos 
cantan más en ia jaula prisionera... 

Según una leyenda encantadora 
en ese cuadro y á esa misma hora 
se entregó Venus por la vez primera. 



EL POETA DE LA ALDEA 

Un soñador de quince á veinte años, 
que tiene el corazón de penas lleno, 
sin haberse embriagado en el veneno 
de la experiencia y de los desengaños. 

Sueña un cielo de rimas caprichosas 
é, ignorante del mundo y de la vida, 
*abc vivir de la ilusión perdida 
y analizar el fondo de las cosas. 



54 julio 

Y ha recorrido todo lo que existe 
con el vuelo atrevido é imaginario 
de ese pájaro azul que hay en la id< 

sin ir más lejos de la sombra triste 
que proyecta el vetusto campanario 
de su tranquila y apacible aldea. 



SlE/ % \PRí5 



Siempre entre los rosales 
de la emoción más nueva 
y grata, hay una espina 
que nuestro goce acecha. 

Hojeamos al azar el libro de oro 
de una alegre leyenda, 
y entre las campanillas y los riti 

del verso, alguien se queja. 

Suelen las alegrías 
ser causa de tristezas. 



JUUO J. CASAL 

Por nuestro mal tal vez alguien se ríe... 
Y nuestra luz ¿acaso no proyecta 
sombra? —Compensación 

forzosa: La comedia, 

natural ó ungida, 

que hay en la existencia, 

toma sus personajes 

— lo requiere la escena — 

y con el duelo de unos 

hace de otros la fiesta. 



MORAS DE SIESTA 



Pasa un pastor con sus cabra? 
Igual que copos de lino 
se alejan en el camino, 
mientras voltea el molino 
una canción sin palabras 

Huele la alegre campiña 
á ese olor sencillo y franco 
de las cosas naturales... 



Jli! IO J. C 



Mi alma como una niña 

que no piensa aún en los males, 

atolondrada se pierde 

toda vestida de blanco 

entre la campiña verde. 

Y en ésta 
monotonía de siesta 
que invita á soñar, cansada 
de marchar á la aventura, 
el alma mía se acuesta 
á la sombra 

de un árbol, sobre la alfombra 
lujuriante de verdura. 



LA /"VEJOR CIENCIA 

Naturaleza, entre las otras sabia, 
la que desde su orgullo muchas veces 
sabe, olvidando necias pequeneces, 
tender la mano al torpe que la agravia. 

Debiéramos cursar siempre la ciencia 
de olvido y de perdón, por todo aquello 
que se caracteriza con un sello 
de ignorancia, tal vez, ó do inconsciencia 



(30 JULIO J. CASAL 

La sangre que se escapa por la herida 
objeto suele ser de nueva vida. 
Preocupen nuestra idea las honrosas 

acciones, lo que es bajo no se entiende... 
que hasta la altura llega solamente 
la suprema armonía de las cosas. 



MARINA 



Pienso á solas 
junto á las olas 
del mar... 

En una barquilla vieja 
se aleja 
la dulzura de un cantar. 

Siguen mis ojos el rastro 
de un astro 



JULIO J. GAS ' 

sobre el apagado azul 
e las aguas. Y la sombra 
un amor que el aliña nombra, 
-corre ante mí su tul. 

Se aleara mi fantasía 
con el día 
de su voz.— Y mi reproche 
le dice; ¿Por qué anduviste 
tan lejos? Andaba triste 
sin tu claridad, mi noche. 

Se compensa mi desvelo 
con un ciel<» 
teriosa emoción... 

Y «.-I dulce aliento que exhala 
o entre nieve resbala 
por tod ►razón. 



La barquilla 

amarrada á la otra oriüa 
balancea sin cesar. 
Nació en mi noche la aurora... 

Y alegre y arrulla-Jora 

SU canción el mar. 



LA ttUJER GRIS 



La mujer gris, que en sueños 
vio Sudermann un día, 
nos hace á todos una 
misteriosa visita. 

Enigmática y triste, 
llega con la caída 
de las primeras hojas 
del árbol de la dicha. 

Abre nuestros jardines... 
Y al eco de su risa 
las flores del camino 
se trocan en espinas. 



*£ JULIO J. CASAL 

Cuando menos pensamos 
y á mitad de la vida, 
nos sorprende !a sombra 
de ia Dama Solícita. 



HOY 



Entre el humo tibio y vago 
de una ilusión hoy nacida 
mi excepticismo se pierde, 
y en mi jardín vuelve el lago 
á cantar. La primavera 
sobre el árbol de mi vida 
prende su hoja más verde. 



A/AO... 

Amo en las tardes de oro, cuando cruzo 
no importa que sendero, 
escuchar el plañir de unas campanas 
misticas, á lo lejos. 

Embriagarme á la sombra 
de algún dulce recuerdo, 
perderme entre mí mismo 
deletreando un misterio. 

Vivir lo que no existe, 
lo que, al ser malo, es bueno, 
y saborear el libro 
de todos los secretos. 



70 JUUO J. CASAL 

Cantar Interiormente 

(la boca, el pensamiento, 
y escuchar en ei alma 
tan só!o el eco) — 

Hallar del otro lado del camino 
algún viajero 
cuya mano dijese adiós de prisa 
y se perdiese luego. 

Sorprender bien de cerca 
el murmullo de un beso... 
averiguar: la flor desvanecida 
y escapando rae o! céfiro. 

Y al fin para gustar de esta existencia 
lo más dulce y más bello, 
poner el corazón en el latido 
musical del silencio. 



VIAJAR 

Viajar es de las ansias, !a noble y preferida. 
Se madura á la sombra de ios largos viajes. 
Nuestras mejores obras nacen i!e los paisajes 
y de todas las cosas que vemos en !a vida. 

Se aprenden muchos libros viendo la diferencie', 
de costumbres. Las rutas hablan más que los hombres: 
Descifran el misterio con bellísimos nombres... 
La luz, el aire, el polvo son un curso de ciencia. 



72 JULIO J. CASAL 

Tan sólo que á la vuelta de la lección, en vano 
pasan hojas y hojas por nuestra inquieta mano. 
Pues cada hoja dice: «Ya sabes lo que llevo, 

te lo enseñó el viaje >... Y entonces ya no hay modo 
de alejar la tristeza de haberlo visto todo 
y marchar por el mundo sin hallar nada nuevo. 



NOCTURNO 



Por la ventana abierta 
entran reflejos 
de luna. Viene de lejos 
una melodía incierta 

que despierta 
con melancólicos dejos 
los viejos 
motivos de una edad mueita. 

Con la música se olvida 
ciertas cosas de la vida... 



74 JULIO J. CASAL 

Y el espíritu cansado 
del presente, rememora 

una hora 
agradable del pasado. 



ÍNFANCIA 



No sé porqué los días 
de lluvia me recuerdan 
las más distantes 
y apacibles épocas 

Mis siete años corren 
bulliciosos y juegan 
alegres en los amplios 
umbrales de la3 puertas. 

Mi madre está sentada 
en el patio, á la buena 
custodia de la limpia 
claraboya que sueña 
bajo el agua... Y aún veo 



76 JULIO J. CASAL 

brillar su cabellera 
rubia, su traje claro 
y la dulce tristeza 
de sus ojos obscuros 
envueltos en la seda 
misteriosa y profunda 
de sus pestañas negras. 

El ciclo gris, los árboles 
sin hojas, me recuerdan 
mi madre. Con la brisa 
de los otoños llega 
á veces una ráfaga 
de estivales esencias. 

Vuelvo á ver en mis sueños 
la casa solariega, 

me pierdo entre los largos corredores 
inundados de sol... Tras de la reja 



CIELOS Y LLANURAS T T 

de la jaula, mi viejo ruiseñor 
trina la misma delicada endecha. 

Siento las ciaras voces, 
de mis hermanas... Estas 
horas sin luz, son como rayos claros 
que por mis noches entran. 

Amo la lluvia. Oyendo 
sus canciones, se alegra 
mi alma como una 
mustia flor, cuando llega 
su nueva vida, oculta 
en el ropaje de la primavera! 



EN VANO... 

Se trepan cual la hiedra 
de los muros de piedra 
que guardan mi jardín, ios detractores 

y sus espinas vierten, 

ignorando que éstas se convierten, 
bajo mi podadera, en nuevas flores. 



ÍNTIAO 



Bajo el paisaje azul de tu mirada, 
de idealidades y dulzuras llena, 
olvido lo fatal de la jornada 
y creo que la vida es siempre buena... 

Huele tu cuerpo juvenil á flor, 
despertando mis ansias. Y mis sabios 
pensamientos se trocan en tus labios 
en una vaga languidez de amor... 



82 JIM. 10 J. CASAI 

Ruedan desordenados tus cabellos 
sobre las palideces de tu espalda 
que se recuesta en ellos... 

Y tras la dulce lucha, mi cariño 
sentimental renace... Y en tu falda 
me aduermo ingenuamente como un niño. 



ORO Y PLATA 



Me aumenta 
más que un manjar 
servido en plato de reyes. 
un rayo crepuscula 

Y se reduce mi renta 
(que yo percibo sin leyes 
y sin echar firma alguna) 

sólo á ese 
oro, que el sol con el día 
sin previo interés me ofrece. 



g^ JULIO J. CASAL 

Yá una 
buena plata que me envía 

— si anochéce- 
la claridad de la tuna... 



PAISAJE 



Sobre los campos declina 
la tarde. Y los campesinos 
regresan por los caminos 
que el crepúsculo ilumina. 

Flota en el aire un perfume 
de lluvia. Un grupo de hojas 
de una hoguera, entre las rojas 
llamas, lento se consume. 



Sf " JULIO j. CASAL 

Llegan rumores lejanos 
del pueblo. Cruzan aldeanos 
de prisa... Y á la infundada 

Inceríidumbre, la noche, 
irónica en su reproche, 
baja del cielo estrellada! 



EN UN CONCURSO 

l:n un concurso de arte 
tomo parte... 
Me dan un premio: lo entrego 
al lazarillo de un ciego. 

Aún mis méritos ignoro, 
más pienso con alegría 
que ya de algo sirve e! oro 
juvenil de mi poesía! 



LA VIEJA ttANTA 

Mi vieja manía, en olvido 
te he dejado en el andén 
de una estación... ¿para quién? 
Toda la piel has perdido... 

Sólo escucharás ultrajes 

y amargada pensarás 

« 

que ya nunca volverás 

á seguirme en los viajes. 



JULIO J. CASAL 

Cubriste las languideces 
de mi juventud primera; 
no me culpes si te pierdo. 

Pensaré en ti muchas veces,.. 
Si hace trio, compañera 
me arroparé en m recuerdo! 



El. ESPÍRITU 



Mi espíritu sólo busca 
emociones y recreo, 
entre los vagos paisajes 
de los más remotos hechos. 

Ama las cosas veladas 
por el tiempo... 

Detecta los clubs y frecuenta 
diariamente los m 



02 JUMO J. CASAL. 

Se le vé en esa? ciudades 
que embozan, como Toledo, 
entre sus calles obscuras 
la leyenda y el misterio. 

Suele, original á veces, 
arrancar de un instrumento 
antiguo y ya abandonado, 
notas y preludios nuevos. 

Vive alejado de todos 
los ruidos, en el silencio... 
Desde !a sombra construye 
sus más límpidos reflejos. 

Se alimenta de ilusiones 
y de romances secretos 
y huraño y feliz, prefiere 
más que el presente, el recuerdo. 



AL OÍDO 



Cuando el invierno con todas 
^us penumbras me rodea, 
escucho tu voz y entonces 
renace la primavera. 

Y si obscurece la noche 
el cielo de mi existencia, 
miro tus ojos y así 
lo hallo cubierto de estrellas. 



DOMINGO 

Frente á mi vista el paisaje 

se extiende ciaro y sereno. 
Mueve la brisa ias hojas 
de los árboles. El cielo 
es todo azul. Suenan notas 
de campanas, allá lejos. 

Canta un gallo. Se ven grupos 
de aldeanos en ios senderos: 
Vierte el Domingo sonrisas 
zapatos y trajes nuevos. 



96 JULIO j. CASAL 

La siesta abre su abanico 
de voces. Y el pensamiento 
olvida todas las cosas 
que lo hacen meditar, viendo 
brillar bajo el limpio sol 
una bandada de insectos... 



IGUAL.. 



Eternamente veremos, 
camino por la existencia, 
el mismo sol que deslumhra 
la misma sombra que ciega. 

Nuestros pasos dejarán 
sobre la ruta igual huella. 
El árbol dará sus hojas 
verdes, que caerán de secas. 

Nada cambia. Todo es copia 
de lo que hace tiempo fuera. 
Los originales pierden 
color, novedad y fecha. 



JULIO J. CASAL 

vista sólo percibe 
la deformada careta 

del mundo, un poco burlona, 
mitad alegre y mitad seria. 

Sube hasta el olfato una 
ola de fragancia idéntica. 
Las manos palpan iguales 
apoyos en las tinieblas. 

Como ayer, mañana. Siempre 
el auxilio del etcétera... 
No pueden cambiar las cosa*. 
Bien lo dice la leyenda: 
De la tierra hemos salid 
volveremos á la tierra! 



LA PEQUEÑA ILUSIÓN 

En las fuentes sencillas 
de las acciones, bebo 

mi mejor agua.. Ni una 

fabulosa fortuna 
vale lo que yo llevo 

allá en mi corazón: 

la pequeña ilusión 
y el panorama nuevo... 



AYER. 



Ayer pasé por su lado 
y á mi frase, que elogió 
la gracia de su tocado, 
su sonrisa respondió. 

Un lustro apenas pasó 
de aquel cariño jurado... 
I .legué tan triste y cambiado 
que ni me reconoció . 



102 JUMO j. CASAL 

Pero me dije ¿qué importa? 
no será la última vez, 
que la vida no es tan corta... 
Hoy no, mañana tal vez. 

Y si no me reconoce 
¿para qué desesperar? 
Habré de sufrir el goce 
literario de cambiar, 



r'JADRO PRIMAVERAL 

En el amplio parque 
de una antigua aldea, 
varios niños, entre 
ios árhoies juegan. 

Brillan en tas hojas 
algunas luciérnaga 
Sobre el lago duerna- 
la barca, que apenas 
un trozo de alambre 
mu\ débil, sujeta 



JULIO j. CASA1 

amarrado á una 
baranda de piedra. 

Los bancos cubiertos 
de personas serias; 
en el aire efluvios 
de la primavera. 
En ei kiosco lucen 
(ios ó tres inmensas 
lámparas. Hay música... 
Los mozos cortejan 
de V02 y üiiroda 
todas las doncella-. 
De pronto en la torre 
de cercana iglesia 
vibran las campanas... 
Terminó la tiesta. 

Ya es tarde. Se apagan 



CIELOS Y LLANURAS 10b 

las luces y cesa 
la música. Todos 
alegres regresan 
hacia los hogares. 
El parque proyecta 
larga sombra y duerme. 
Tan sólo despierta 
la barca; una cita 
que el silencio vela. 
Salta ei agua al golpe 
del remo y platea, 
en tanto en el cielo 
de la antigua aldea 
comprendiendo acaso 
que son indiscretas, 
van palideciendo 
todas lab estrellas! 



VIEJOS PRETILES. 

Viejos pretiles de piedra 
que sa!té siendo criatura. 
ignoro porque me arredra 
hoy más que ayer vuestra altura. 

¿No soy bastante más fuerte 
que entonces? Nunca \u\ momento 
me inquietó ese pensamiento 
de que ocultabais la muerte. 

Que la eternidad se halla 
tras de vosotros ¿acaso 
no ki vio el instinto mío? 



108 JULIO j. CASM 

Acepté igual ia batalla 
no dudando qu_- un mal paso 
me lanzaría al vacío. 

Ya sé bien que la niñez 
se aventura hasta en el lodo 
y logra su intrepidez 
ingenua, vencerlo todo. 

Por eso me apena ver 
erguiros siempre ante mí 
comodiciéndome: «aquí 
duerme todo tu poder.* 

Pretiles que luísteis cita 
de nuestro goce infantil, 
(aquel ensueño de Abril 
ya nadie lo resucita.) 



CIELOS Y LLANURAS 109 

Vosotros probáis bien claro 
que aquel que mucho medita 
aguardando una ocasión 
favorable y oportuna 
para escalar, es muy raro 
que logre hacer cosa alguna. 

Creemos que la montaña 
se asciende tarde por tarde; 
queriendo mostrar a'arde 
de buen tino, éste nos daña. 

La experiencia es de esos males 
tristes, fríos y fatales, 
que todo lo apaga. Ella 
troca nuestro oro en cobre, 
seca nuestros manantiales 
de amor, velando ia estrella 
juvenil que brilla sobre 
nuestras noches estivales. 



110 M.H.IO j. CASAL 

Platea un poco la sien 
de mi alma... Y ahora bien 
comprendo porque me arredra 
y me produce amargura, 
pasar y ver vuestra altura 
viejos pretiles de piedra! 



ERA... 

Era por demás triste mi existencia. 
No había en ella ni un rastro 
de alegría... Al ser flor le diste esencia, 
y tu amor misterioso, que era un astro, 
me embriagó en su dorada transparencia. 

Con tu mirada todo mal se uivida. 
Si te alejas de mí, soy como un niño 
sin madre... Sangra sin tu voz mi herida, 
por eso necesito tu cariño 
para cruzar los valles de !a vida. 



N DICE 



Precepto literario , 1 

Aldeas 

La ilusión l -; 

El mejor lenguaje 15 

Avaricia y¡ 

Prefiero |g 

La duda 21 

Egoísmo '¿-i 

La feria gg 

Piedras y hombres gg 

Mi ensueño .-<1 

Salomé 



114 ÍNT>ICl£ 

Páginas 

Adaptado:: 37 

Un alma 39 

Tu sombra 45 

Máscara- 47 

Desde lo alto 49 

Lienzo de Reynolds 51 

ül poeta de ia aldea 53 

Siempre 55 

Horas de siesta 57 

La mejor ciencia 59 

Marina 61 

La mujer gris 65 

Hoy 67 

; \ino 69 

Viajar 71 

Nocturno 73 

Infancia 75 

En vano 79 

Intimo 81 



Índice H5 

Páginas 

Or< > y plata 83 

Paisaje 85 

Bu un concursi i 87 

La vieja manta 89 

El espíritu 91 

Al oído 93 

Domingo 95 

Igual 97 

La pequeña ilusión 99 

Ayer 101 

Cuadra primaveral 10 i 

Viejos pretiles 107 

Era 1» 



Sli ACABÓ 

DE IMPRIMIR ESTE LIBRO 

EL DÍA VI HE JUNIO DE!. AÑO MCMXIV 

EN LA IMPRENTA HISPANO -ALEMANA, 

GONZALO DE CÓRDOVA, 22. 

MADRID 



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35 



IMP. HISPANO-ALEMANA. -GONZALO DE CÓRDOVA, 22